Astrónomos del Centro de Astrofísica de Harvard y Smithsonian informaron de la primera detección de emisiones de radio atribuidas directamente a un exoplaneta. Se trata de Beta Pictoris b (β Pictoris b), un gigante gaseoso descubierto en 2008 y situado a poco más de 63 años luz de la Tierra.
Antes de que cunda la emoción por un posible contacto extraterrestre, conviene aclarar lo obvio: no son alienígenas. La señal no tiene nada que ver con una civilización tratando de comunicarse, sino con auroras, el mismo fenómeno que ilumina los cielos polares de la Tierra y que también genera las célebres ráfagas de radio de Júpiter.
En β Pictoris b ocurriría algo parecido, aunque bajo la influencia de un campo magnético extraordinariamente intenso. Este canalizaría partículas energéticas hacia las capas altas de la atmósfera, donde su interacción podría dar lugar a emisiones aurorales como las detectadas por los radiotelescopios.
El hallazgo se apoya en observaciones realizadas con el conjunto de radiotelescopios MeerKAT, en Sudáfrica, durante cuatro sesiones distintas entre 2025 y 2026. En ellas, los astrónomos captaron una emisión persistente, además de breves ráfagas que se repetían. Estas últimas presentaban una marcada polarización circular, una característica que apuntaba a su posible origen auroral.
Detrás de estas emisiones estaría la llamada inestabilidad del máser de ciclotrón de electrones (ECMI), un mecanismo que los astrónomos ya conocen por las radioauroras de planetas de nuestro Sistema Solar, como Júpiter.
El telescopio espacial Nancy Grace Roman, que fue lanzado al espacio recién a finales de agosto, ya está activando sus primeros instrumentos para comenzar a estudiar algunos de los más grandes misterios del universo, como la materia oscura.
Ahora, la NASA reveló la primera imagen de prueba de su Instrumento de Campo Amplio (WFI, por sus siglas en inglés), una cámara infrarroja de 300 megapíxeles. Esta permitirá a los astrónomos explorar amplias zonas del cosmos muy rápidamente y con detalles sin precedentes.
La imagen en cuestión captura los primeros fotones de luz estelar captados por el WFI, mientras se realizan pruebas de calibración. En palabras simples, son estrellas desenfocadas que forman curiosas figuras al no verse nítidamente todavía en la imagen.
“La imagen, que se acerca a un detector y luego a una sola estrella en los recuadros, ofrece una base de referencia que el equipo de Roman utilizará para alinear la óptica del telescopio y ajustar el enfoque. El equipo pronto activará el sistema de guiado fino del instrumento, lo que permitirá a Roman fijar objetivos”, informa la NASA en un comunicado.
Una vez que los instrumentos estén listos para enfocar, la luz de las estrellas se reducirá hasta convertirse en un punto brillante más nítido.
Un nuevo estudio publicado en la revista Geophysical Research Letters está sorprendiendo a los astrónomos. Resulta que Mercurio, el planeta más cercano al Sol, se está encogiendo más rápido de lo que habían estimado.
Los científicos ya sabían que este planeta se está “desinflando” como si fuera un globo. Por años, han observado que está perdiendo volumen mientras que se enfría, contrayéndose hacia su núcleo.
De hecho, esta es la razón por la que sus capas más externas se arrugan y fracturan, originando su particular geología superficial, que está cubierta de crestas y pendientes muy pronunciadas.
Sin embargo, esperaban menos encogimiento. Gaku Nishiyama, científico planetario del Instituto de Investigación Espacial del Centro Aeroespacial Alemán (DLR) y autor principal del estudio, explica que “más encogimiento significa que Mercurio podría tener un núcleo metálico más grande”.
Con el nuevo estudio, que analizó datos cartográficos de todo el planeta tomados por las distintas sondas espaciales que han recogido información de su superficie, los astrónomos calculan que se ha encogido entre un 10% y un 30% más de lo que pensaban.
Esto se traduce en que el diámetro del planeta se ha reducido hasta unos 23 kilómetros. Previamente, se pensaba que se había encogido entre 4 y 16 kilómetros.
La Agencia Espacial Europea (ESA) informó este martes sobre un nuevo descubrimiento del telescopio espacial James Webb. Se trata de las enanas cafés más pequeñas conocidas hasta ahora, que desafían los modelos actuales sobre cómo se forman las estrellas.
Recordemos que las enanas cafés no son estrellas y tampoco planetas. Son objetos que están en el intermedio: se forman de manera similar a una estrella, con el colapso de nubes de gas molecular, pero no llegan a alcanzar la fusión de hidrógeno que le permite a una estrella producir su energía.
Estos raros cuerpos celestes, que siguen siendo en parte un misterio, eran solo teorías hasta que en 1997 la reconocida astrónoma chilena María Teresa Ruiz descubrió la primera que fue clasificada como tal.
El hallazgo se muestra en una de las nuevas y más grandes imágenes del telescopio James Webb hasta ahora, donde aparece el paisaje de IC 348, una región de la constelación de Perseo donde están naciendo estrellas, a unos 1.000 años luz de la Tierra.
El Webb pudo identificar allí enanas marrones con una masa de apenas dos veces la de Júpiter, las más pequeñas a la fecha. Para hacerse una idea, tienen solo el 0,19% de la masa del Sol y, en comparación, estrellas como tal más pequeñas conocidas tienen alrededor del 8% de la masa de este.
Un nuevo estudio publicado en la revista Nature Astronomy da cuenta de un misterioso descubrimiento en el espacio. Resulta que los astrónomos identificaron 84 objetos desconocidos en medio de algunas de las galaxias cercanas a la Vía Láctea.
De acuerdo con Science Alert, estos raros objetos brillantes inicialmente habían pasado desapercibidos en observaciones del Observatorio de Rayos X Chandra de la NASA, ya que son fuentes de rayos X “hipersuaves”.
Mustafa Muhibullah, astrónomo de la Universidad de Alabama y autor del estudio, dijo en declaraciones al medio que “lo que más nos sorprendió es que, a pesar de ser tan difíciles de detectar, pueden ser extremadamente luminosos”.
Muhibullah y sus colegas llaman a estos objetos “hipersuaves” porque sus rayos X transportan poca energía. De hecho, la mayor parte de su radiación es luz ultravioleta extrema (EUV), que se sitúa entre la luz ultravioleta y los rayos X, lo que explicaría por qué Chandra no los identificó inmediatamente.
“Lo que Chandra observa es únicamente la tenue cola de rayos X de baja energía de esa emisión”, aclara el astrónomo. Algunos fueron encontrados en las galaxias Andrómeda y M101, a pocos años luz de la Tierra.
Por el momento no se sabe qué son, pero hay si hay suposiciones
El reconocido astrónomo chileno, Guido Garay, Premio Nacional de Ciencias Exactas (2017), participó de un importante hallazgo sobre el origen de las estrellas gigantes. El estudio, que se acaba de publicar en la revista Nature, reconstruyó por primera vez la órbita tridimensional de dos protoestrellas masivas que están formando un sistema binario.
Resulta que algunas de las estrellas más masivas de todo el universo se forman en sistemas binarios, que luego influyen en su evolución, pero hasta la fecha el cómo se forman estos sistemas es uno de los grandes misterios de la astronomía moderna.
Garay, que ha dedicado gran parte de su carrera a estudiar la formación de estrellas gigantes, explica en un comunicado del Departamento de Astronomía (DAS) de la Universidad de Chile que “al menos un 90% de las estrellas masivas existen en sistemas binarios o múltiples, sin embargo, las vías de formación de dichos sistemas no son claras”.
Lo que descubrieron fue que las dos protoestrellas siguen una órbita muy excéntrica, cercana a una trayectoria parabólica, mientras que sus discos de gas y polvo que las rodean se encuentran fuertemente desalineados.
El estudio concluyó que, a partir de estas características, es posible que ambas estrellas no se hayan formado juntas. De hecho, los hallazgos apuntan hacia un proceso conocido como “fusión de núcleos” (core-merger en inglés). De acuerdo con este escenario, las dos protoestrellas se habrían originado de manera independiente a partir de núcleos de gas y polvo que al principio no estaban gravitacionalmente ligados.
En el hemisferio norte, este evento astronómico da paso al otoño y se termina la época más calurosa del año, pero en el sur del planeta, donde se encuentra Chile, comienza la primavera. De acuerdo con la NASA, el equinoccio tendrá lugar el próximo 22 de septiembre. En ese momento, el Sol se posicionará directamente sobre la línea del ecuador y la duración del día y la noche será prácticamente la misma en todo el mundo.
Recordemos que la Tierra gira con su eje de rotación inclinado unos 23,5° respecto del plano en que orbita alrededor del Sol y precisamente esa inclinación es la responsable de las estaciones, que van cambiando a lo largo del año. Entonces, cuando el sur del planeta recibe los rayos solares más directamente, los días se vuelven más cálidos, comienza la primavera y eventualmente el verano.
En Chile, expertos han pronosticado que esta primavera será más húmeda de lo normal, debido a los efectos del fenómeno El Niño, que se presentó más intenso este año. Por lo tanto, podrían haber algunas lluvias.
El Dr. Francisco Lang, académico del Departamento de Geofísica de la Universidad de Concepción (UdeC), dijo en declaraciones recientes a BiobioChile que en el periodo agosto, septiembre y octubre se espera más precipitación de lo normal en la zona centro de Chile y también en el norte. Por ejemplo, en regiones como Atacama, Coquimbo, así como La Araucanía y Los Lagos.
Científicos descubrieron un enorme patrón de ondas de diez lados en las nubes heladas de amoníaco situadas sobre el polo sur de Saturno, que forman una figura gigante.
El decágono, que gira y serpentea en la atmósfera, parece ser incluso más grande e inestable que el hexágono de nubes que rodea el polo norte de Saturno y que fue observado por primera vez por las sondas gemelas Voyager de la NASA en la década de 1980, según informó un equipo de investigación liderado desde España.
Esta nueva formación de corriente en chorro apareció en las observaciones del telescopio espacial Hubble en 2023, después de que observaciones anteriores no hubieran detectado nada. Los investigadores sospechan que este extraño fenómeno atmosférico pudo formarse entre 2017 y 2023, cuando el polo sur de Saturno estaba inclinado en dirección opuesta a la Tierra y, por tanto, fuera de nuestra vista.
Los hallazgos son importantes porque demuestran que “el singular hexágono no es tan extraordinario como pensábamos”, explicó por correo electrónico a AP el autor principal, Agustín Sánchez-Lavega, de la Universidad del País Vasco.
Aunque todos los planetas del sistema solar que poseen atmósfera presentan perturbaciones capaces de generar ondas, solo Saturno produce este tipo de estructuras con forma de polígonos, es decir, figuras geométricas delimitadas por líneas rectas.
El telescopio espacial Nancy Grace Roman, inicia una misión destinada a cartografiar el cosmos, investigar energía y materia oscuras, además de ampliar el catálogo de exoplanetas.
El pasado 30 de agosto de 2026, el telescopio espacial Nancy Grace Roman despegó desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, a bordo de un cohete Falcon Heavy que lo impulsó desde el complejo 39A, iniciando la misión para examinar grandes extensiones del universo en luz infrarroja.
Tras abandonar la Tierra, en el momento de escribir este texto, se dirige hacia el segundo punto de Lagrange del sistema Sol-Tierra, conocido como L2. Situado aproximadamente a 1.5 millones de kilómetros, en donde puede mantener una posición estable, además de no tener obstrucciones.
Roman, al igual que Hubble, tiene un espejo primario de 2.4 metros de diámetro; la diferencia es que ofrece una perspectiva mucho más amplia. Su diseño combina una resolución para poder abarcar un área 100 veces mayor en cada exposición.
La misión primaria tendrá una duración prevista de cinco años, aunque podría ampliarse durante otros cinco. En ese tiempo, el telescopio abordará preguntas fundamentales sobre la expansión cósmica, la formación de estructuras y la diversidad de sistemas planetarios en la Vía Láctea.
El instrumento principal de Roman es el Wide Field Instrument, una cámara infrarroja de 300 megapíxeles que, al detectar longitudes de onda invisibles para los ojos humanos, podrá atravesar parcialmente el polvo interestelar y registrar luz que ha viajado durante miles de millones de años.
Una segunda herramienta, el Instrumento Coronógrafo, ocultará el intenso resplandor de estrellas cercanas para revelar objetos mucho más débiles. Tomará imágenes de alto contraste y espectroscopia de exoplanetas, junto con observaciones de discos donde se forman nuevos planetas.
Una lente gravitacional permitió a un equipo de astrónomos estudiar una galaxia compacta y oscurecida por polvo, observada tal como era hace 11 mil millones de años, que constituye la contraparte más plausible identificada para un evento de neutrino de IceCube
Un equipo científico utilizó el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) para revelar la estructura oculta de una galaxia con intensa formación estelar, tal como se observaba hace casi 11 mil millones de años. Ubicada en la misma región del cielo que un neutrino de alta energía detectado por el Observatorio de Neutrinos IceCube, esta galaxia es la contraparte electromagnética más plausible identificada hasta ahora de dicho evento.
Designada oficialmente como JCMT0402−0424 y apodada "Shadow Blaster," la galaxia está tan profundamente oscurecida por polvo que resulta casi invisible en longitudes de onda ópticas. Las observaciones de ALMA mostraron que su luz fue magnificada y distorsionada por la gravedad de una galaxia masiva en primer plano, lo que la dividió en cuatro imágenes separadas. Al combinar los datos de alta resolución de ALMA con modelos de lente gravitacional, el equipo de investigación reconstruyó la estructura real de la galaxia e investigó el gas denso que alimenta su intensa formación estelar.
Los neutrinos son partículas elementales eléctricamente neutras que interactúan muy débilmente con la materia. Pueden viajar a través de gas, polvo y campos magnéticos casi sin alterarse, transportando información directamente desde algunos de los entornos más energéticos del universo.